¡Hola, mis queridos correveidileanos!
¿Cómo estáis? Espero que
bien y que estéis siguiendo todavía las recomendaciones de cuidar vuestra
salud. Además de la pandemia, de la cual mucho ya hemos discutido, y las elecciones
en los Estados Unidos, otro tema muy de moda es todo lo sucedido en relación al
medio ambiente, sobre todo en razón de los incendios que han estado impactando en el equilibrio
de los ecosistemas de la Amazonia y el Pantanal brasileños. Por eso, para mi
sección este mes, he elegido algunas claves de redacción sobre este tema.
En la mayoría de las
noticias sobre incendios forestales es frecuente el empleo inapropiado de
ciertos términos y expresiones. A continuación, la Real Academia hacen estas
precisiones al respecto:
Para empezar, incendiario es quien ‘incendia con premeditación, por afán de lucro o maldad’; por lo que no es sinónimo de pirómano, que es ‘alguien que padece una enfermedad por la que disfruta provocando fuegos y viendo las consecuencias del incendio’.
Se aconseja emplear la expresión incendio intencionado para aquellos generados con la voluntad expresa de hacer arder una zona. La expresión incendio provocado es más amplia y se aconseja que vaya acompañada de la causa (provocado por una chispa, provocado por una quema de rastrojos, provocado por un rayo…). Los incendios se pueden propagar (‘extender, dilatar o aumentar algo’), pero en ningún caso se propalan, pues este verbo significa ‘dar a conocer o difundir algo oculto o poco conocido’.
Un incendio controlado es aquel que se ha conseguido
aislar y cuyo avance y propagación se ha logrado detener, en cambio, un incendio estabilizado es el que evoluciona dentro
de unas líneas de control establecidas.
La expresión orografía del terreno es redundante, puesto que la orografía es ‘el conjunto de montes de una comarca,
región o país’, y, por lo tanto, ya está implícita la idea de terreno. La
expresión incendio
virulento es válida para aludir a los fuegos
devastadores o que se propagan con rapidez.
El sustantivo efectivo alude, según la mayor parte de los
diccionarios, al ‘conjunto de integrantes de una unidad de carácter militar o
similar’, aunque se ha extendido su uso, y no es
censurable, para referirse a un número determinado de los integrantes de ese
conjunto: «100 efectivos luchan contra los incendios en la región».
Asolar, con el significado de ‘arrasar o destruir un lugar’, admite dos conjugaciones, una regular y otra irregular (asola y asuela). De acuerdo con las normas generales de escritura de los prefijos, la voz macroincendio se escribe en una sola palabra, sin espacio ni guion entre el elemento compositivo macro- y el sustantivo incendio.
La expresión riesgo de incendio
extremo es ambigua, ya que lo extremo puede ser tanto el riesgo
como el incendio. Cuando lo que se quiera expresar es que el riesgo de incendio
es muy elevado, se recomienda emplear la alternativa riesgo
extremo de incendio, que evita ambigüedades innecesarias y facilita
la comprensión.
Las expresiones condiciones atmosféricas, estado del tiempo o, tan solo, tiempo (y no meteorología ni climatología) son las adecuadas para hablar del estado atmosférico en un lugar y un momento dados, de modo que en frases como «La meteorología dificulta la extinción del incendio» habría sido preferible escribir «Las condiciones atmosféricas dificultan la extinción del incendio».
Bueno y con estas recomendaciones y sugerencias espero haberos entretenido como siempre y ayudado un poco para futuras discusiones sobre el tema.
La Duquesa