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miércoles, 1 de marzo de 2017

"Las palomas mensajeras"


Una buena definición de paloma mensajera (Columba livia domestica) sería aquella que “se caracteriza por su alto sentido de la orientación, una vista más que privilegiada, una memoria topográfica excelente, un gran apego a su lugar de nacimiento y una voluntad a toda prueba que le permite superar todos los obstáculos que se le presentan en el regreso a su palomar. En su regreso a casa puede desarrollar velocidades de más de 100 Km/h y volar en un solo día hasta 1000 kilómetros”.

De entre todos los tipos de palomas, las mensajeras “son de tamaño medio, cuerpo compacto y bien balanceado. Las hay de varios colores, pero predominan los tonos grises, pesan entre 400 y 600 gramos siendo el peso ideal para hembras 450 gr y machos 500 gr. Pueden llegar a vivir unos 15 años o más”. 

La cría y adiestramiento de palomas mensajeras, conocida formalmente como colombofilia, “era algo habitual en la época romana y griega (incluso antes, existen grabados mesopotámicos que ya muestran el uso de palomas)”. La colombofilia lleva perfeccionándose desde la antigüedad como medio rápido de comunicación, en especial en conflictos bélicos, dadas las capacidades de las palomas para recorrer grandes distancias sin ser interceptadas.

“Reuter montó su primera oficina de información en Aquisgram, en 1850, valiéndose de palomas mensajeras para enlazar con Bruselas y Berlín, ganándole a diario la carrera de las noticias al ferrocarril, que tardaba nueve horas en hacer el recorrido Bruselas-Aquisgram. El periódico The Times, de Londres, ya poderoso e influyente, había establecido una línea de palomas-postales entre París y Bolonia en 1837, acelerando la llegada de noticias financieras de última hora de las bolsas de París y Berlín”. 

En la Segunda Guerra Mundial el ejército y la marina japonesa usaron aproximadamente unas 200 000 palomas en correos militares, creando una red de comunicación entre los frentes de las batallas, las zonas de ocupación y las principales ciudades japonesas. 

Bus tipo B de Londres, convertido en palomar 
en uso en el norte francés y en Bélgica, 
I Guerra Mundial

“Los métodos mecánicos de comunicación poco tenían que hacer cuando se popularizaron los radioeléctricos, por lo que las palomas mensajeras acabaron cayendo en desuso debido a las limitaciones lógicas de estos animales. Varios fueron los sistemas de comunicación que se pusieron en marcha a partir del siglo XVII, despuntando en el siglo XIX el telégrafo y la invención del teléfono”.

No habrá más palomas condecoradas, como la paloma 46 415 que reposa disecada en el Museo del Ejército, en Madrid (España). La historia cuenta que corría el año 1937, el país estaba en plena Guerra Civil española. Dos centenas de guardias civiles sublevados estaban sitiados en el Santuario de la Virgen de la Cabeza, Jaén, junto a 1200 personas. Sin embargo, aguantaron 256 días el asedio de los republicanos, gracias a las palomas que les conectaban con el Gobierno Militar de Córdoba y suministraban información sobre cómo hacerles llegar alimentos. La 46 415 fue herida de bala y cayó, pero arrastrándose llegó a su destino, entregó el mensaje y después se murió.

No obstante, hay que aclarar que las palomas no solo transportaban mensajes, sino que también se las usaba para enviar objetos pequeños que se necesitaban en otro lugar con urgencia, por ejemplo, tubos con muestras de sangre entre hospitales o laboratorios. 

A pesar de que aún se sigue implementando la colombofilia, se usan de manera principal como deporte, siendo una actividad muy arraigada en España. Existen un número importante de clubes colombófilos, con el fin de mantener la tradición de entrenar palomas mensajeras, así como de fomentar el deporte y la sana competencia. Pero, ¿en qué consiste este deporte?

Vista parcial de un palomar
Fundamentalmente “en entrenar a una paloma a volver a su palomar, para que después de un tiempo volando, vuelvan a él. La idea es que se suelten dos o más palomas y estas deben llevar a la otra a su palomar, ya sea conquistándola o arrastrándola (por esto se las conoce a este tipo como palomas rateras). El dueño de la paloma que resulte vencedora, podrá conservar el ejemplar del rival”. Otra modalidad es la de “liberar las palomas en un espacio abierto, o desde un palomar diferente al que están acostumbradas, y ganará aquella que logre identificar y llegar más rápido a su respectivo paloma”.

¿Cómo sabe, entonces,  una ‘paloma mensajera’ adónde tiene que ir?
Cuando se envía un mensaje a través de una paloma mensajera, ¿cómo esta sabe cuál es el destino al cual debe dirigirse?… Muy sencillo: ¡Porque volverá a su casa! De hecho, las palomas no son enviadas a cualquier destino, sino que la técnica consiste en que han sido criadas en un palomar determinado y cuando las sueltan es desde otro punto, por lo que ellas lo que hacen es regresar al lugar donde han vivido y sido criadas. Así que, para realizar este cometido, una paloma es capaz de volar durante horas y miles de kilómetros. “Por ejemplo, en una ocasión una paloma transportó un mensaje entre Lérida y Lisboa en menos de un día”. 

Ni siquiera hoy en día se sabe con certeza cómo pueden orientarse a lo largo del vuelo. Tras muchos estudios, no hay resultados concluyentes a favor de un mecanismo innato en el ave, aunque sí se reconoce que utiliza todos sus sentidos para conseguir tal proeza. Por lo tanto, la paloma mensajera es capaz de guiarse gracias al magnetismo de la Tierra, percibe los cambios de luz en toda la superficie del planeta y los compara con la iluminación, según la longitud y latitud de su palomar; utiliza el olfato para percibir olores conocidos durante el vuelo y es capaz de distinguir el entorno de su lugar de origen en varios kilómetros a la redonda. 

“La posición del sol y que haya un día de cielo despejado también es esencial”, según indican los expertos; “aunque esto se contradice con algunos casos de palomas que han sabido encontrar su destino durante la noche o en días nublados por completo”. El reconocimiento del terreno por el que sobrevuelan (la llamada “memoria topográfica”), tal y como realizan las aves migratorias, también es de gran ayuda para que la paloma encuentre el punto exacto al que tiene que llegar.

A modo de conclusión
La tecnología no deja indiferente a nadie ni a nada. Sino que se lo digan a las palomas que cumplían, hasta hace muy poco, con la honrosa función de transportar mensajes entregándose en cuerpo y alas. La llegada de la comunicación electrónica acabó con una tradición centenaria. Sin embargo, mucho le se debe a la habilidad de estas aves que, durante siglos, recorrieron largas distancias para transportar mensajes. Más que formar parte de la Historia, la paloma mensajera es un ave que ha hecho Historia. 

Pepe Cocodrilo






Notas bibliográficas y citas:
http://www.mismascotas.cl/otras_especies/paloma_mensajera.htm

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