Definición de Correveidile:

1. Persona que trae y lleva cuentos y chismes // 2. Blog de los amantes de la lengua de Cervantes

martes, 28 de febrero de 2017

El secreto de las plantas, las piedras y los cristales VIII: URUCÚ y PAINITA

Plantas...

EL URUCÚ

Foto: Signey
El urucú (Bixa orellana) es una planta nativa de la América tropical que da origen al fruto homónimo, el cual es utilizado en varios países de esa región como: Brasil, Perú, Colombia, Costa Rica y México. Recibe los nombres más variados, los cuales derivan, en general, de las lenguas indígenas de esas regiones, como por ejemplo, urucú (del guaraní uruku, rojo), onoto, bija (del caribe bija) o achiote (del náhuatl achiyotl). En portugués, el fruto recibe el nombre de urucu o urucum y el árbol se llama urucuzeiro. El fruto mide alrededor de 4 cm de largo, tiene pelos gruesos en el exterior y su interior está lleno de semillas que contienen una pasta de color rojo intenso.

Foto: Marcello Casal Jr. - Agência Brasil, 2004
Desde la época precolombina, los pueblos indígenas utilizan el fruto del urucú con los más variados propósitos, como para la protección contra quemaduras por insolación, repelente de mosquitos y en las pinturas corporales. Un ejemplo de festividad en la que se destaca la importancia de la pintura corporal es el Kuarup, un ritual de homenaje a los muertos practicado por varios pueblos del Xingú (región central de Brasil). En estese pintan los cuerpos de los hombres no solo con el rojo vivo del urucú, sino también con otros colores, como el verde oscuro – casi negro – del jenipapo y la tinta blanca de la tabatinga.

A partir del urucú, se produce un colorante natural muy utilizado para la culinaria brasileña, que se llama colorau. Aunque se lo considera un condimento, en mi opinión el colorau de urucú poco cambia el sabor de los alimentos, así que su función principal es la de darles un color más vivo, enriqueciendo, por consiguiente, la presentación visual de los platos.

Hoy día existen diversas investigaciones científicas acerca de las muchas diversas propiedades medicinales y estéticas del urucú. Tanto el fruto como las hojas del árbol tienen importantes propiedades diuréticas y antibacterianas. Además de eso, algunos estudios afirman que el urucú ayuda a adelgazar y a disminuir el colesterol. En las aplicaciones cosméticas, se puede destacar el uso reciente del aceite de la semilla en/para el cuidado capilar, para auxiliar en la reestructuración del pelo y en la protección contra los rayos ultravioleta.

Blackmore


Cristales...

INTRODUCCIÓN

Las piedras preciosas reflejan, por lo general, la situación de vida de una persona. Es por eso que estas piedras y minerales aparentemente inocuos pueden empoderar y curar a la gente, además de involucrar millones de dólares debido a sus explotaciones y, en el lado oscuro, asimismo pueden causar hasta una guerra.
   
PAINITA

El Libro de los Records Guinness reconoció en 2005 la painita como la piedra preciosa más rara del mundo. Todo indica que fue descubierta en Birmania (República de Myanmar, Asia) por el mineralogista británico y tratante de joyas Arthur C. D. Pain en los años 50. Cuando se confirmó que se trataba de un tipo nuevo de mineral, se bautizó con su apellido.

Durante muchos años tan solo se encontraron dos cristales del mineral en la Tierra. Hasta el año en el que se estableció el record, se estima que había unos 25 ejemplares confirmados, sin embargo, siempre está la esperanza de explorar y encontrar una cantidad aún mayor. La principal motivación es el precio medio, que oscila aproximadamente entre U$ 50 000,00 y U$60 000,00 el valor del quilate de la piedra.

La composición química de la painita incluye calcio, zirconio, boro, aluminio y oxígeno (CaZrAl9O15(BO3)). El mineral también contiene trazas de cromo y vanadio. Los colores pueden variar desde marrón, rojo y rosa. También es pleocroica, lo que significa que puede emitir diferentes colores según el ángulo desde el que se mire. Cuando se coloca bajo una luz ultravioleta de onda corta, esta rara piedra emite fluorescencia y un color verde fuerte.

Lo que se puede decir es que, según algunos estudios publicados, la painita no es tan rara como solía creerse. De acuerdo con el departamento de ciencia geológicas y planetarias del Instituto de Tecnología de California “Caltech”, en los Estados Unidos, la identificación de un nuevo depósito en Myanmar, el punto de origen de las primeras piedras, y el posterior hallazgo de dos grandes nuevos repositorios del mineral en el área de Mogok condujeron a la recuperación de varios millares de cristales de painita. No obstante, y a pesar de estos indicios, la piedra aún permanece clasificada entre las más raras de la Tierra.

Dama de Castro

Fuentes de consulta:


lunes, 27 de febrero de 2017

TRADUCIENDO: “Felicidad clandestina” de Clarice Lispector

In Felicidad Clandestina. Rio de Janeiro, Rocco, 1998.

Ella era gorda, baja, pecosa y con el pelo excesivamente rizado, medio pelirrojo. Tenía un enorme busto, mientras que nosotras aún estábamos planas. Como si no bastara, se llenaba los dos bolsillos de la blusa, por encima del busto, con caramelos. Pero poseía lo que a cualquier niño devorador de historias le gustaría tener: un padre dueño de una librería. 


Disfrutaba poco. Y nosotras aún menos: incluso para los cumpleaños, en lugar de por lo menos un librito barato, ella nos entregaba en manos una postal de la tienda del padre. Aun por encima, era con el paisaje del mismo Recife, donde vivíamos, con sus puentes más que vistas. Detrás escribía con letra muy bien hecha palabras como “fecha natalicia” y “saudade”. 

Tenía más que talento para la crueldad. Toda ella era pura venganza, chupando caramelos haciendo barullo. Cómo debía odiarnos esa chica, nosotras que éramos imperdonablemente guapitas, espigadas, altitas, de cabellos libres. Conmigo ejerció con una calma feroz su sadismo. En mi ansia por leer, ni me daba cuenta de las humillaciones a las que me sometía: seguía rogándole que me prestara los libros que ella no leía.

Hasta que llegó el gran día de empezar a ejercer sobre mí una tortura china. De manera casual, me informó que tenía As reinações de Narizinho, de Monteiro Lobato.

Era un libro grueso, Dios mío, era un libro para quedarse a vivir con él, comiéndolo, durmiéndolo. Y, completamente, por encima de mis posesiones. Me dijo que pasase por su casa al día siguiente y que me lo prestaría.


Hasta el día siguiente me convertí en la propia esperanza de la alegría: yo no vivía, nadaba lentamente en un mar suave, las olas me llevaban y me traían. 

Al día siguiente fui a su casa, literalmente corriendo. Ella no vivía en una casa de dos pisos como yo, y sí en una casa simple. No me invitó a entrar. Mirándome fijamente a los ojos, me dijo que le había prestado el libro a otra chica, y que volviera al día siguiente para buscarlo. Boquiabierta, salí despacio; pero enseguida la esperanza volvía a embargarme por completo y yo recomenzaba en la calle a caminar saltando, que era mi extraña manera de caminar por las calles de Recife. Esa vez ni caí: me guiaba la promesa del libro, el día siguiente vendría, los días siguientes serían más mi vida entera, el amor por el mundo me esperaba, anduve saltando por las calles como siempre y no me caí ninguna vez. 

Pero no quedó simplemente en eso. El plan secreto de la hija del dueño de la librería era lento y diabólico. Al día siguiente, allí estaba yo en la puerta de su casa, con una sonrisa y el corazón latiendo. Para escuchar la respuesta plácida: el libro todavía no estaba en su poder, que volviera al día siguiente. Mal sabía yo cómo más tarde, a lo largo de la vida, el drama del “día siguiente” con ella iba a repetirse con mi corazón latiendo. 

Y así siguió. ¿Cuánto tiempo? No sé. Ella sabía que era tiempo indefinido, mientras toda la hiel no rezumara de su cuerpo grueso. Ya había empezado a adivinar que ella me había elegido para que yo sufriese, a veces advino. Pero, incluso adivinando, a veces acepto: como si quien quiere hacerme sufrir necesitase malvadamente que yo sufra. 

¿Cuánto tiempo? Yo iba a diario a su casa, sin faltar ni tan siquiera un día. A veces ella decía: pues el libro estuvo conmigo ayer por la tarde, entretanto solo viniste por la mañana, de suerte que se lo presté a otra chica. Y yo, que no era dada a las ojeras, las sentía socavándose bajo mis ojos espantados.

Hasta que un día, cuando estaba en la puerta de su casa, escuchando humilde y silenciosa su rechazo, apareció su madre. Ella debía de estar extrañando la aparición muda y diaria de aquella chica en la puerta de su casa. Nos pidió explicaciones a las dos. Hubo una confusión silenciosa, entrecortada por palabras que poco elucidaban. A la señora le parecía cada vez más raro el hecho de no estar entendiendo. Hasta que esa madre buena lo comprendió. Se volvió hacia su hija y con gran sorpresa exclamó: ¡Pero este libro nunca salió de esta casa y no quisiste ni leerlo!

Y lo peor para esa mujer no era el descubrimiento  de lo que sucedía. Debía de ser el descubrimiento horrorizado de la hija que tenía. Ella nos espiaba en silencio: la potencia de la perversidad de su hija desconocida y la chica rubia de pie en la puerta, exhausta, al viento de las calles de Recife. Fue entonces cuando, finalmente recomponiéndose, le dijo firme y serena a su hija: "Vas a prestarle el libro ahora mismo". Y a mí: “Y tú quédate con el libro cuanto tiempo desees" ¿Comprenden? Valía más que darme el libro: “Por el tiempo que yo quisiese” es todo lo que una persona, adulta o pequeña, puede tener la osadía de querer. 

¿Cómo contar lo que siguió? Yo estaba aturdida y así recibí el libro en la mano. Creo que no dije nada. Cogí el libro. No, no salí saltando como de costumbre. Salí caminando bien despacito. Sé que agarraba el libro grueso con las dos manos, apretándolo contra el pecho. Cuánto tiempo me llevó hasta llegar a casa, tampoco importa mucho. Mi pecho estaba caliente, mi corazón pensativo.


Al llegar a casa no empecé a leerlo. Fingía que no lo tenía, solo para luego llevarme el susto de tenerlo. Horas después lo abrí, leí algunas líneas maravillosas, lo cerré de nuevo, me fui a pasear por la casa, lo aplacé aún más yendo a comer pan con mantequilla, fingí que no sabía dónde había guardado el libro, lo encontraba, lo abría durante algunos instantes. Creaba los más falsos obstáculos para aquella cosa clandestina que era la felicidad. La felicidad siempre iba a ser clandestina para mí. Parece que ya lo presentía. ¡Cómo tardé! Yo vivía en el aire... Había orgullo y pudor en mí. Yo era una reina delicada.

A veces me sentaba en la hamaca, balanceándome con el libro abierto en el regazo, sin tocarlo, en  éxtasis purísimo.


Ya no era más una chica con un libro: Era una mujer con su amante.

Traducción a cargo de Mei Santana

domingo, 26 de febrero de 2017

"Médico de un país: Oswaldo Cruz"


Un médico tímido, Oswaldo Cruz debe haber sufrido con la fama que alcanzó con su trabajo. Reconocido internacionalmente, su legado hoy incontestable, enfrentó una dura batalla e incluso el odio de una ciudad. Hace 100 años, el 11 de febrero de 1917, murió en Petrópolis, ciudad del Estado de Rio de Janeiro (Brasil), víctima de fuertes crisis renales y con tan solo 44 años. Pero solo después de ser el responsable por la fundación de la investigación científica en Brasil, por la erradicación de la peste bubónica y de la fiebre amarilla en el país, así como por hacer que la Salud Pública fuese un concepto eficaz y nacional.


O. Cruz examina microscopio
en el laboratorio de Manguinhos,
observado por Bento Oswaldo Cruz
y por Burle de Figueiredo.
Oswaldo comenzó a trabajar en el laboratorio de bacteriología en la Cátedra de Higiene de la Facultad de Medicina. El 24 de diciembre 1892 defendió su tesis doctoral sobre el tema “Veiculação microbiana pelas águas do Rio de Janeiro” (“Vehiculación microbiana por las aguas de Rio de Janeiro”). En 1893 se casó con Emilia da Fonseca, su novia desde la adolescencia y de origen rico. La pareja tuvo seis hijos, de los cuales tres fueron hombres y siguieron la carrera de su padre. Uno de ellos, Bento, incluso fue a trabajar a su lado.

Sin embargo, solo en 1896 fue capaz de realizar su sueño: especializarse en bacteriología en el Instituto Pasteur de París que, en su momento, reunía los grandes nombres de la ciencia bajo la dirección de Emile Roux, descubridor del suero de la difteria. Después de tres años, regresó a Rio de Janeiro listo para aplicar lo que había aprendido. Con 27 años de edad y el pelo prematuramente canoso, instaló el primer laboratorio clínico en la ciudad. 


Meses más tarde, en octubre de 1899, se produjo en el puerto de Santos una epidemia de peste bubónica, una enfermedad transmitida por la picadura de las pulgas de las ratas infectadas. En diciembre, la plaga llegó a São Paulo y en enero, a Rio de Janeiro. Por lo tanto, era necesario fabricar en Brasil el suero y la vacuna contra la enfermedad - importado de Europa con dificultad. 

La hacienda Manguinhos, en Rio de Janeiro, fue el sitio elegido para instalar el llamado Instituto Nacional Soroterápico. Oswaldo Cruz fue nombrado director técnico. En 1900, el Instituto se abrió. En malas condiciones y con un equipo totalmente improvisado, el suero pronto está listo y se envía a Santos. En 1902, Oswaldo Cruz asume la dirección general de ese Instituto.



Al año siguiente, Oswaldo Cruz es nombrado director general de Salud Pública, cargo que actualmente corresponde al Ministro de Salud. Así que, usando el Instituto Nacional Soroterápico como base de apoyo técnico y científico, llevó a cabo memorables campañas de saneamiento. En pocos meses, la incidencia de la peste bubónica disminuyó con la exterminación de ratas, cuyas pulgas transmitían la enfermedad. En ese momento, el sureste del país también era víctima de la viruela y la fiebre amarilla. 

A pesar de las dificultades, Oswaldo Cruz trabajó para hacer que el laboratorio fuese un centro de investigación de calidad, diseñado para formar a especialistas en enfermedades tropicales, o sea, lo más próximo a lo que sería la primera escuela de Biología y Medicina Experimental de Brasil. Por lo que, ya en 1903, se inició la construcción de un edificio de cinco pisos - estilo morisco, como elección del propio Oswaldo. El edificio, que se puede ver todavía hoy en día en la Avenida Brasil, en la entrada de Rio, fue inaugurado en 1910, pero desde 1908 ya era denominado “Instituto Oswaldo Cruz”.


Para combatir la fiebre amarilla, Oswaldo Cruz enfrentó varios problemas al mismo tiempo. Gran parte de los médicos y la población creía que la enfermedad se transmitía por contacto con la ropa, el sudor, la sangre y las secreciones de los pacientes. Sin embargo, Oswaldo Cruz creía en una nueva teoría: que el transmisor de la fiebre amarilla era un mosquito. Por lo tanto, suspendió las desinfecciones, método tradicional para combatir la enfermedad, y puso en práctica medidas de salud con brigadas que viajaban por las casas, jardines, patios y calles, para eliminar las plagas de insectos.


Su actuación provocó una violenta reacción popular. En la lucha contra la fiebre amarilla implementó medidas de salud a partir de solo 85 hombres, el famoso equipo “matamosquitos”, que llevaba un emblema de una cruz en sus gorras. Ellos recorrieron patios, jardines, áticos y sótanos aplicando insecticida. Lacraban tanques de agua, arrojaron petróleo en charcos de agua y se llevaron pacientes a los hospitales de aislamiento. Fue una verdadera revolución en una ciudad todavía provincial. Oswaldo Cruz finalmente ganó la batalla y, en 1907, la fiebre amarilla se erradicó en Río de Janeiro. 

Campaña contra la fiebre amarilla. RJ (Brasil)

La viruela, a diferencia de la fiebre amarilla, entraba en el país a través de los inmigrantes extranjeros. La vacuna ya era obligatoria en varios países europeos. Y la campaña contra la viruela - una enfermedad causada por un virus que se manifiesta especialmente en invierno - era aún más difícil que la lucha contra la fiebre amarilla. Se explica entonces que el único remedio fuese la vacunación obligatoria – sin embargo, contra ella se levantaron los positivistas, la prensa y el público.

A medida que el Congreso debatía la obligatoriedad o no de la vacuna (descubierta por el médico Inglés Edward Jenner (1749-1823), no menos de 108 años antes) eran crecientes los casos de viruela en la mayor y más importante ciudad brasileña en aquel momento (Rio de Janeiro): en la segunda mitad de 1904, la enfermedad mataba una media de 130 personas por semana. 

En mayo de 1904, Oswaldo Cruz había determinado que los trabajadores de la salud comenzasen a vacunar a la población. Una campaña popular contra la vacunación planteó varios conflictos con detenciones, lesiones y muertes. Las creencias usadas como argumentos en contra de la vacuna fueron muchas: se dijo que el medicamento no funcionaba e incluso que transmitía la sífilis y la tuberculosis. Apelaban también a la moral y las buenas costumbres: en un tiempo en el cual las mujeres ni siquiera mostraban los tobillos, con sus vestidos largos y faldas por debajo de las rodillas, ¿dónde se ha visto vacunar a señoras y chicas jóvenes en las piernas?

Caricatura de Vasco Lima, 1904
Algunas caricaturas mostraban a Oswaldo Cruz como un seductor barato que perseguía a las niñas, intentando vacunarlas con motivos ulteriores. En este clima explotó la llamada “Revuelta de la Vacuna”, apoyada por los cadetes de la Escuela Militar de Rio. Para controlar los disturbios, el Gobierno dio marcha atrás y derogó la vacuna obligatoria, aprobada por el Congreso en octubre de 1904. En 1906, a pesar de la lucha, la enfermedad se considera extinguida, en su forma epidémica, pero la viruela solamente desaparecería de Brasil oficialmente en 1971. 


Su trabajo y su obra de saneamiento público fueron reconocidos internacionalmente en 1907, cuando Oswaldo Cruz recibió la Medalla de Oro de la Exposición Internacional de Higiene en Berlín. A pesar del miedo y de la ignorancia de la población, en 1908 una nueva epidemia de viruela tomó el país. Pero, esa vez, la población buscó los puestos de vacunación de manera espontánea y, por lo tanto, Brasil finalmente reconoció el valor del sanitarista.

En 1909 dejó la Salud Pública y comenzó a dedicarse al Instituto, lanzando grandes expediciones científicas dentro de su propio país, erradicando la fiebre amarilla en Pará y realizando campañas de saneamiento en el Amazonas. Aunque con serios problemas de salud como resultado de graves daños renales, en 1910 pasó ochenta días en el Amazonas, para tratar de reducir los casos de malaria, transmitida por la picadura de un mosquito, que diezmaron a los trabajadores de la construcción del ferrocarril Madeira-Mamoré. Luego se fue a Belén para combatir la fiebre amarilla – aunque esta vez con el apoyo de la población.

En 1911 en Dresden, Alemania, la Exposición Internacional de Higiene le confirió un grado honorario al Instituto Oswaldo Cruz. En 1912, después de asistir a una conferencia en México, Oswaldo Cruz fue elegido miembro de la Academia Brasileña de Letras, para ocupar la silla nº 5.


En 1915, por razones de salud, dejó la dirección del Instituto Oswaldo Cruz y se trasladó a Petrópolis. Un año después fue elegido alcalde de esa ciudad y había ideado un gran plan de urbanización, que no pudo ver construido. En ese mismo año ayudó a fundar la Academia Brasileña de Ciencias. Como consecuencia de una fuerte crisis renal, murió después de completar tan solo un año de mandato como alcalde, en 1917.

De la semilla plantada por Cruz se levantó una institución de investigación científica duradera. En las nueve unidades de la Fundación que llevan su nombre, en la actualidad más de 300 investigadores tratan de aumentar el conocimiento de las enfermedades infecciosas y parasitarias que afectan a la población. Hay vacunas producidas contra el sarampión, la fiebre amarilla, la meningitis (tipo A y C), el cólera, la fiebre tifoidea y la polio. También allí se realizaba el control de calidad de medicamentos y alimentos. La Fundación, conocida como la Fiocruz, también operaba un hospital especializado en enfermedades infecciosas. Al igual que todas las instituciones de investigación en Brasil, que dependen del Gobierno, la Fundación Fiocruz pasaba, de vez en cuando, por períodos de escasez. 

Pero nada comparable al período conocido como “Massacre de Manguinhos”, es decir, la persecución que sufrieron sus científicos durante el gobierno militar Medici (1969-1974). Muchos fueron despojados de sus derechos políticos, perdieron sus puestos de trabajo y se vieron obligados a abandonar el país. Tan solo a finales de los años 80 se recuperaron las condiciones de trabajo de antes. Desde el descubrimiento del Trypanosoma cruzi por Carlos Chagas (bautizado así en homenaje a Oswaldo Cruz), en 1909, pasando por la cura de la leishmaniasis (enfermedad infecciosa causada por parásitos), en 1913, y llegando hasta la fabricación de kits para el diagnóstico del SIDA, en 1987, Manguinhos recoge una larga lista de los logros de la dedicación de su fundador. 

Después de su muerte fue honrado en la capital de São Paulo (Brasil), con la Plaza Oswaldo Cruz, al comienzo de la Avenida Paulista. Asimismo, una ciudad situada en el Estado de São Paulo también tiene su nombre. En la ciudad de Rio de Janeiro, una estación de tren, una avenida, un barrio y varias escuelas llevan el nombre de Oswaldo Cruz, más allá del citado Instituto Soroterápico (ahora Fundación Fiocruz), que él mismo creó.

En 1913 se fundó el “Centro Académico de Oswaldo Cruz”, órgano de representación de los estudiantes de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (USP). Años más tarde, en 1936, el higienista tendría acuñada su efigie en la moneda brasileña de 400 réis y, en 1986, sería impresa en los billetes de CZ $ 50.00 (cincuenta cruzados). Ya en 1983, la Marina brasileña lo distinguiría dando su nombre al buque-hospital “NAsH Oswaldo Cruz (U-18)”, que opera hasta hoy en los ríos de la Amazonia de la ciudad de Manaus.

Buque-hospital atendiendo a la población. Abril, 2010

Nervioso, ansioso, impaciente e hipertenso, Oswaldo Cruz probablemente se indignaría, una vez más, al saber que a lo largo de este siglo a menudo fueron pocos los que se hicieron cargo de la Salud Pública en Brasil con la misma garra que él o que siguen faltando las inversiones en salud pública y social en el país y que vivimos – de nuevo – una batalla nacional contra un mosquito (actualmente la lucha es contra el Aedes aegypti). 

Mariana B
Bloguera biográfica

Bibliografía:

Adaptado de varias fuentes

sábado, 25 de febrero de 2017

Musiclicando 57: Daddy Yankee "Despacito" (feat Luis Fonsi)


Musiclicando 57 os presenta a Ramón Luis Ayala Rodríguez, más conocido en el mundo artístico como, “Daddy Yankee”, un puertorriqueño que nació el 03 de febrero de 1977 en la ciudad de San Juan. Cantante, compositor y productor musical, considerado por la crítica como el “Rey del Reguetón” (o Reggaeton). 

Ramón Ayala creció en el barrio Río Piedras, San Juan, capital de Puerto Rico. El nombre artístico de “Daddy Yankee” se lo puso debido a su admiración por un rapero americano, llamado “Big Daddy Kane”, y “Yankee” porque en Puerto Rico se denomina así a una persona respetable, grande y fuerte. Ramón Ayala también recibe el título de "Rey de la Improvisación", quizás por haber ganado durante cinco años seguidos diversos “Street Jam Reggae Awards”, mostrando a todos su gran habilidad creativa. 

Su carrera artística empezó en 1995, cuando lanzó su primer disco solitario No, mercy, mientras todavía firmaba con el alias artístico de "Yankee". Tras dos álbumes recopilatorios, en 1997 y 2001, Ramón Ayala lanza su segundo álbum en solitario El Cangri (2002), empezando así su carrera internacional. No obstante, sería en el año 2004, con el álbum Barrio Fino, que "Daddy Yankee" obtendría el gran reconocimiento, recibiendo el premio “Lo Nuestro” y el “Latin Billboard”, además de otras nominaciones para los Grammy y los MTV, con la exitosa canción titulada “Gasolina”. En 2006, la reconocida revista Time lo incluyó en su lista de los cien hispanos más influyentes del mundo, ratificado por la revista People y la cadena de noticias CNN. 


La canción de hoy se titula “Despacito”, en la que "Daddy Yankee" hace un dúo con el gran cantante Luis Fonsi (a quien ya le dedicamos el Musiclicando 24). "Despacito" es un reguetón que en este momento sigue en el primer puesto en las listas de 16 países y el videoclip, que lo colgaron el día 12 de enero de 2017, ya lleva más de 318 millones de visualizaciones. Se trata de una hermosísima canción que tiene un ritmo muy contagioso además de un estribillo pegadizo que hace que quien la escuche empiece a bailar. El vídeo fue grabado en el Viejo San Juan y protagonizado por nada más que la ex Miss Universo boricua (persona que nació en la isla de Puerto Rico) Zuleyka Rivera, la que aparece bailando por el popular barrio de La Perla. Seguro que merece la pena echar un vistazo al videoclip y escuchar esta preciosa canción. 
Por lo tanto, espero que la disfrutéis DESPACITO.


Jack




"Despacito"

Ay Fonsi DY
Oh oh…
Oh no, oh no…
Oh Yeah…
Dididiri Daddy Go 
Sí, sabes que ya llevo rato mirándote,
tengo que bailar contigo hoy (DY).
Vi que tu mirada ya estaba llamándome
Muéstrame el camino que yo voy (Oh). 
Tú, tú eres el imán y yo soy el metal,
me voy acercando y voy armando el plan,
solo con pensarlo se acelera el pulso (Oh yeah).
Ya, ya me está gustando más de lo normal,
todos mis sentidos van pidiendo más,
esto hay que tomarlo sin ningún apuro.
Despacito,
quiero respirar tu cuello despacito.
Deja que te diga cosas al oído
para que te acuerdes si no estás conmigo. 
Despacito,
quiero desnudarte a besos despacito.
Firmo en las paredes de tu laberinto
y hacer de tu cuerpo todo un manuscrito.
Sube, sube, sube, sube, sube...
Quiero ver bailar tu pelo,
quiero ser tu ritmo,
que le enseñes a mi boca
tus lugares favoritos 
(Favorito, favorito baby).
Déjame sobrepasar tus zonas de peligro
hasta provocar tus gritos
y que olvides tu apellido.
Si te pido un beso ven dámelo.
Yo sé que estás pensándolo,
llevo tiempo intentándolo.
Mami esto es dando y dándolo,
sabes que tu corazón conmigo te hace bom, bom.
Sabes que esa beba está buscando de mi bom, bom.
Ven, prueba de mi boca para ver cómo te sabe;
quiero, quiero ver cuánto amor a ti te cabe.
Yo no tengo prisa, yo me quiero dar el viaje,
empecemos lento, después salvaje.
Pasito a pasito, suave, suavecito,
nos vamos pegando, poquito a poquito.
Cuando tú me besas con esa destreza,
veo que eres malicia con delicadeza.
Pasito a pasito, suave, suavecito,
nos vamos pegando, poquito a poquito.
Y es que esa belleza es un rompecabezas,
pero pa' montarlo aquí tengo la pieza.
Despacito,
quiero respirar tu cuello despacito.
Deja que te diga cosas al oído
para que te acuerdes si no estás conmigo. 
Despacito,
quiero desnudarte a besos despacito.
Firmo en las paredes de tu laberinto
y hacer de tu cuerpo todo un manuscrito. 
Sube, sube, sube, sube, sube...
Quiero ver bailar tu pelo,
quiero ser tu ritmo,
que le enseñes a mi boca
tus lugares favoritos 
(Favorito, favorito baby).
Déjame sobrepasar tus zonas de peligro
hasta provocar tus gritos y que olvides tu apellido.

Despacito,
vamos a hacerlo en una playa en Puerto Rico,
hasta que las olas griten: "¡Ay bendito!",
para que mi sello se quede contigo.

Pasito a pasito, suave, suavecito,
nos vamos pegando, poquito a poquito.
Que le enseñes a mi boca
tus lugares favoritos 
(Favorito, favorito baby).
Pasito a pasito, suave, suavecito,
nos vamos pegando, poquito a poquito,
hasta provocar tus gritos
y que olvides tu apellido.
Despacito.
Pasito a pasito, suave, suavecito,
nos vamos pegando, poquito a poquito (ehh, ehhh).
Pasito a pasito, suave, suavecito,
nos vamos pegando, poquito a poquito (ehh, ehhh).