Definición de Correveidile:

1. Persona que trae y lleva cuentos y chismes // 2. Blog de los amantes de la lengua de Cervantes

miércoles, 7 de septiembre de 2016

La extraordinaria Marie Curie

Marie Curie
Marja Salomea Skłodowska – Curie (Varsovia, 07 de noviembre de 1867 - Sallanches, 04 de julio de 1934), conocida habitualmente como Marie Curie, fue una notable científica polaca, nacionalizada francesa. Pionera en el campo de la radiactividad fue, entre otras cosas, la primera persona en recibir dos premios Nobel en dos especialidades distintas -Física y química- y la primera mujer en ocupar un puesto de profesora en la Universidad de París. En 1995 fue sepultada con honores en el Panteón de París por sus propios méritos.

Marja Skłodowska nació el 7 de noviembre de 1867 en Varsovia, región que por aquel entonces estaba ocupada por los rusos. Se trataba de la quinta hija de Władysław Skłodowski, profesor de física y matemáticas de Liceo, y de Bronisława Boguska, maestra, pianista y cantante. Al terminar sus estudios de forma brillante, Marja soñaba con abrazar la carrera científica, pero en Polonia las mujeres no estaban autorizadas a ingresar en la universidad. Así que estudió clandestinamente en la “Universidad flotante” de Varsovia y comenzó su formación científica en dicha ciudad. Sus padres lamentablemente no le podían costear estudios en el extranjero puesto que su hermana Bronja se iría a París a estudiar Medicina. Marja permaneció en Polonia dando clases particulares a los niños de familias acomodadas, mientras que, en el mayor secreto, por las tardes, impartía cursos a los obreros en la Universidad libre polaca.

En 1891, a los 24 años y sin hablar una palabra de francés, viajó a París para encontrarse con su hermana. En la Sorbona, Marja siguió cursos de Física. Como era una estudiante brillante, aprobó en 1893 su Licenciatura, ocupando el primer lugar. Al año siguiente, fue segunda en la Licenciatura de Matemáticas. Inició su carrera científica con una investigación de las propiedades magnéticas de diversos aceros, por encargo de la Sociedad para el Fomento de la Industria Nacional (Société d'encouragement pour l'industrie nationale). Ese mismo año, gracias a un amigo polaco, conoció a Pierre Curie, ocho años mayor que ella, físico en la Escuela de Física y Química de París, con el que acabaría casándose el 26 de julio de 1895, en Sceaux, en una boda sencilla y sin ceremonia religiosa en la que, entre algunos amigos y la familia inmediata, les dieron algo de dinero.

Al igual que su joven esposa -que adoptó el nombre de Marie-, Pierre Curie manifestó prematuramente excepcionales aptitudes intelectuales. Nacido en París, el 15 de mayo de 1859, en el seno de una familia protestante, obtuvo su Licenciatura en Física a los dieciocho años e ingresó en la Facultad de Ciencias en calidad de ayudante. Junto con su hermano, Paul Jacques -que trabajaba en el laboratorio de mineralogía de la Sorbona-, estudió los cristales y descubrió el fenómeno de la piezoelectricidad.

En 1883, Pierre Curie fue nombrado jefe de trabajos en la nueva Escuela de Física y Química de París. Allí se dedicó al estudio de los cristales, introduciendo en el campo de la física las nociones de simetría, que fueron adoptadas enseguida por los cristalógrafos. Su tesis doctoral, presentada en 1895, que versaba sobre las propiedades magnéticas de los cuerpos a diversas temperaturas, lo llevó a formular la llamada Ley de Curie.

Pierre y Marie Curie

Al mismo tiempo, para Marie el siguiente reto era la obtención del doctorado. El paso inicial era la elección del tema de su tesis. Tras discutirlo con su marido, resolvieron centrarse en los trabajos del físico Henri Becquerel, quien había descubierto que las sales de uranio transmitían unos rayos de naturaleza desconocida. Este trabajo estaba relacionado con el reciente hallazgo de los "rayos X" por parte del físico Wilhelm Roentgen, aunque el mecanismo por detrás de su producción no se entendiese todavía. En la primavera de 1895, Becquerel descubrió por accidente la capacidad del sulfato doble de uranio y potasio (K2[UO2(SO4)2](H2O)2) para ennegrecer una placa fotográfica y demostró que esta radiación, a diferencia de la fosforescencia, no dependía de una fuente externa de energía, sino que parecía surgir de manera espontánea del uranio. 

Como consecuencia e influenciada por estos dos descubrimientos importantes, eligió los rayos de uranio como posible campo de investigación para una tesis y, con la ayuda de su esposo, investigó la naturaleza de las radiaciones que producían las sales de uranio. En principio tenía la intención de cuantificar la capacidad de ionización emanada por la radiación de las sales de uranio, así que tomó como base las notas de laboratorio de Lord Kelvin, a finales de 1897.

Electrómetro
Para los experimentos, Marie empleó una técnica creada quince años antes por  su esposo y su hermano, quienes habían desarrollado un electrómetro, o sea, un dispositivo sensible para medir la carga eléctrica. Con este aparato descubrió que los rayos de uranio permiten que el aire, alrededor de una muestra, conduzca la electricidad. Así que, usando esta técnica, su primer resultado fue que la actividad de los compuestos de uranio dependía tan solo de la cantidad de uranio presente. Planteó la hipótesis de que esta radiación no era el resultado de una interacción entre las moléculas, sino que provenía del propio átomo. Esta hipótesis fue un adelanto importante para refutar la antigua suposición de que los átomos son indivisibles. esto, junto con las anteriores observaciones, le permitieron llegar a la conclusión de que la radiación es una propiedad atómica del uranio.

En 1897 nació su hija Irene, así que, para mantener a su familia, comenzó a enseñar en la Escuela Normal Superior. El matrimonio no tenía laboratorio propio y la mayor parte de sus investigaciones eran realizadas en un cobertizo junto a la Escuela de Física y Química. Esta habitación, que antes había sido una sala de disección médica de la Facultad, estaba mal ventilada y no era impermeable. Los Curie no eran conscientes de los efectos nocivos de la exposición continua a la radiación en su trabajo cotidiano con estas sustancias, sin protección alguna. La Facultad no patrocinaba su investigación, pero recibieron subsidios de empresas metalúrgicas y mineras, así como también de varias organizaciones y gobiernos extranjeros.

Una muestra de pechblenda
Los estudios sistemáticos de Curie incluyeron algunos minerales con uranio (pechblenda, torbernita o autunita). La explicación lógica fue suponer que la pechblenda contenía trozos de algún elemento mucho más radiactivo que el uranio. Su electrómetro mostró que este mineral era cuatro veces más radiactivo que el propio uranio y que la torbernita lo era dos veces más. Llegó a la conclusión de que, si eran correctos sus anteriores resultados de que la cantidad de uranio estaba relacionada con su radiactividad, estos dos minerales debían contener pequeñas cantidades de otras sustancias que eran mucho más radiactivas que el uranio. Por consiguiente, emprendió una búsqueda sistemática de sustancias adicionales que emitían radiación y, alrededor de 1898, descubrió que el torio también era radiactivo.

Marie describió con detalle la radiactividad de la pechblenda y la torbernita: “El hecho es muy notable y da lugar a la creencia de que estos minerales podrían contener algún elemento [desconocido] que es mucho más activo que el uranio”. Consultaron a Dmitri Mendeleiev, el creador de la tabla de los elementos periódicos, y este desde San Petersburgo respondió que en sus tablas existía un espacio disponible para un elemento de ese tipo. Los Curie, entonces, decidieron dedicarse a la investigación del nuevo elemento.

El 14 de abril 1898, los Curie pesaron una muestra de 100 g de pechblenda y la molieron con un mortero. En ese momento, no se percataron de que lo que buscaban solo estaba presente en cantidades tan mínimas que, eventualmente, tendrían que procesar toneladas de ese mineral. En julio de 1898, el matrimonio publicó un artículo conjunto en el que anunciaba la existencia de un elemento al que llamaron «polonio», en honor a Polonia.

Región de Avernia, tierra de volcanes
En el otoño de 1898, Marie sufrió con una inflamación de las yemas de los dedos, los primeros síntomas conocidos de la enfermedad de los rayos, que le acompañaría el resto de su vida. Después de unas vacaciones de verano en la región de Auvernia (Francia), el 11 de noviembre, la pareja retomó la búsqueda de otro elemento desconocido. Con la ayuda de Gustave Bémont, se las arreglaron para obtener con rapidez una muestra, con una radiactividad 900 veces mayor que la del uranio. El 26 de diciembre de 1898, los Curie anunciaron la existencia de un segundo elemento, al que llamaron “radio”, derivado de un vocablo latino que significa rayo. En la investigación se acuñó la palabra “radiactividad”.

Marie Curie (1903)
Para comprobar de modo definitivo sus descubrimientos, los Curie trataron de aislar polonio y radio en su forma más pura. La pechblenda es un mineral complejo y la separación química de sus componentes era una tarea ardua. El descubrimiento del polonio había sido bastante fácil porque se asemeja al bismuto. Sin embargo, el radio era más difícil de obtener: estaba muy relacionado con el bario y la pechblenda contenía ambos elementos. En 1898, los Curie consiguieron trazas de radio, pero todavía estaba fuera de su alcance sacar cantidades considerables y sin contaminación de bario. 

Por lo tanto, emprendieron el trabajo de separar la sal del radio por cristalización diferencial. De una tonelada de pechblenda, se separó la décima parte de un gramo de cloruro de radio en 1902. También estudiaron la radiación emitida por los dos elementos e indicaron, entre otras cosas, que estos poseen brillo radiactivo, que las sales de radio emiten calor, que tienen un color parecido a la porcelana y el vidrio y que la radiación producida pasa a través del aire y del cuerpo hasta convertir el oxígeno molecular (O2) en ozono (O3).

Entre 1898 y 1902, los Curie publicaron un total de 32 trabajos científicos, entre los que estaba el que anunciaba que, cuando el ser humano se expone al radio, las células enfermas y formadoras de tumores eran destruidas más rápido que las células sanas. En 1900, Marie Curie fue la primera mujer en ser nombrada catedrática de la Escuela Normal Superior y su marido se unió a la Facultad de la Universidad de París.

La Real Academia de las Ciencias de Suecia concedió a Marie Curie el Premio Nobel de Física en 1903, junto a su marido y Henri Becquerel, “en reconocimiento por los extraordinarios servicios rendidos en sus investigaciones conjuntas sobre los fenómenos de radiación descubiertos por Henri Becquerel”. Fue la primera mujer que obtuvo tal galardón. En diciembre de 1904, dio a luz a su segunda hija, Ève, tras sufrir un aborto previo, tal vez producido por la radiactividad.

Marie Curie con sus hijas Éve e Irene

Así que, junto con el Dr. Danlos, del hospital Saint-Louis, la pareja afinaba sus mediciones y multiplicaba los experimentos para revelar las facultades terapéuticas de las radiaciones del radio, susceptibles de tratar los tumores cancerosos. Sin embargo, esta unión orientada por completo al trabajo sufrió un quiebre súbito en 1906.

El 19 de abril de 1906, Pierre Curie murió en un accidente de tráfico. Mientras caminaba por la calle Dauphine, en Saint-Germain-des-Prés, bajo una intensa lluvia, fue golpeado por un carruaje tirado por caballos y cayó bajo las ruedas del mismo, lo que le produjo una fractura mortal en el cráneo. Su viuda se quedó muy afectada, pero quería seguir con sus trabajos y rechazó una pensión vitalicia. Durante los años siguientes sufrió una depresión y tuvo que apoyarse en el padre de Pierre, Eugene Curie, y en su hermano Jacques. No obstante, el 13 de mayo de 1906, el Departamento de Física de la Universidad de París decidió ofrecerle el puesto que había sido creado para su esposo. Ella lo aceptó con la esperanza de crear un laboratorio de categoría mundial en homenaje a su marido. Por lo que se convirtió en la primera mujer en ocupar el puesto de profesora en dicha universidad y la primera directora de un laboratorio de esa institución.

La "viuda célebre", como se la llamó en adelante, proseguía sus investigaciones sobre la radiactividad junto con su asistente André Debierne. Sus amigos, entre ellos Pierre Perrin y Paul Langevin, la animaron para que postulara un puesto en la Academia de Ciencias. Siempre modesta, Marie aceptó la propuesta, aunque sin gran entusiasmo, mientras que una campaña de prensa se desencadenaba contra ella.

E. Branly
En las columnas de los diarios de extrema derecha se cuestionaba la posible e inconveniente nominación de una mujer en la prestigiosa Academia. Por su condición femenina, de origen polaco, agnóstica y por haber aplaudido la rehabilitación de Dreyfus, Marie Curie fue el blanco de los panfletistas xenófobos y antisemitas. En la Academia de Ciencias fueron numerosos los que quisieron evitar el escándalo. Así que el 23 de enero, y por tan solo dos votos de diferencia, los académicos prefirieron a Édouard Branly, competidor de Marie Curie.

Langevin
Profundamente herida por esta cobardía de la comunidad científica, debió afrontar algunos meses más tarde un nuevo ataque, más calumnioso aún. En noviembre se lanzó una acusación contra Marie de mantener una relación con el físico Paul Langevin. En la Actiott frangaise, Léon Daudet transformó este sórdido rumor en un segundo "caso Dreyfus" y alborotó a los periodistas, que la asediaron en su domicilio.


El año 1911 terminaría con una noticia feliz, en parte. El jurado de Estocolmo, decidió concederle el Premio Nobel de Química por sus trabajos sobre la determinación de la masa atómica del radio. Sin embargo, no exento de polémica por las infamias vertidas sobre la científica, Marie Curie llegó a recibir una invitación desde Estocolmo para no presentarse en la entrega de los premios. La respuesta de Madame Curie fue contundente:


“La acción que usted me recomienda me parece que sería un grave error por mi parte (…). No puedo aceptar por principios la idea de que la apreciación del valor del trabajo científico pueda estar influida por el libelo y la calumnia acerca de mi vida privada. Estoy convencida de que mucha gente comparte esta misma opinión. Me entristece profundamente que no se cuente usted entre ellos”.

Sin embargo, este brillante reconocimiento no bastó para consolarla, por lo que Marie Curie prefirió abandonar Francia y se instaló en Inglaterra durante un año. En 1914, el Instituto Pasteur y la Universidad de París fundaron el Instituto del Radio. Durante la Primera Guerra Mundial, los tratamientos con rayos X demostraron su eficacia. Por lo tanto, para ir en ayuda de los heridos, Curie equipó veinte vehículos con material radiológico, los “pequeños Curies”. 


Interior de cómo sería un pequeño Curie

Junto con su hija Irene, que trabajaba entonces a su lado, lanzó un amplio programa de equipamiento hospitalario y veló por la formación de 150 enfermeras. Culminada la guerra, Marie Curie se instaló en su Instituto y se empeñó en conseguir una provisión sistemática de radio, cuyo precio era tal que se lanzaban suscripciones a escala mundial para permitir abastecer los laboratorios.

Curie en una unidad móvil de rayos X

En Estados Unidos se organizó, en 1921, una extensa colecta en beneficio de la recién creada Fundación Curie y, durante un viaje triunfal, Marie Curie recibió de manos del presidente estadounidense un gramo de radio puro. La afamada científica no cesó en promover la investigación, cuyos frutos debían ser beneficiosos para la humanidad. Al tiempo que participaba en los trabajos de la Comisión de cooperación internacional, ella procuraba distribuir los fondos recaudados y destinarlos a obras universitarias, ofreciendo becas de estudio, ayudando a diferentes laboratorios, principalmente en su Polonia natal.

Madame Curie falleció en julio de 1934, a los 66 años, en el sanatorio Sancellemoz en Sallanches (Francia), debido a una anemia aplásica causada por la exposición a la radiación de tanto guardarse tubos de ensayo con radio en los bolsillos durante la investigación y en la construcción de las unidades móviles de rayos X para la Primera Guerra Mundial. 


Tumba de los Curie en el Panteón, París

Sesenta años después, en 1995, sus restos fueron trasladados, junto con los de Pierre, al Panteón en París. El 20 de abril de 1995, en un discurso pronunciado en la ceremonia solemne de ingreso, el por entonces presidente francés  François Miterrand destacó que Marie Curie, quien había sido la primera mujer en ser doctora en Ciencias, profesora en la Sorbona y también en recibir un Premio Nobel, destacaba nuevamente al reposar en el Panteón de ilustres en París por “sus propios méritos”. Albert Einstein comentó que seguramente fue “la única científica que no se corrompió por la fama”.

El curie (Símbolo Ci), una unidad de radiactividad, fue nombrado en honor a ella y a su marido. El elemento correspondiente al número atómico 96 fue nombrado curio. Se estima que más de un millón de soldados heridos fueron tratados gracias a las unidades de rayos X de Marie Curie, sin duda, su mayor logro. Por ironía del destino, la misma radiactividad que salvó tantas vidas, fue la causante de su propia muerte.

Pepe Cocodrilo
(Adaptado de diversas fuentes)







Principales fuentes de referencias:
Marie Curie y Paul Langevin, un escándalo orquestado

4 comentarios:

  1. Cuando leo estas historias me emociono, sobre todo por cómo las palabras sabias afloran en los momentos de mayor necesidad. Sin duda, Einstein tenía mucha razón. Gracias, Pepe Cocodrilo, por engrandecer el universo de la cultura con la vida y glorias de Madame Curie.

    ResponderEliminar
  2. La UNED (Universidad Española a Distancia) ha realizado un documental muy completo titulado "Marie Curie, la polaca universal" y que está disponible en línea de manera gratuita: (24 min). Merece la pena. La propia Marie Curie afirmaba: "Nuestro deber particular es ayudar a aquellos a quienes podemos ser útiles" -como se explica en el documental. Mujer humana, trabajadora y revolucionaria. Gracias, Pepe Cocodrilo, excelente trabajo.

    ResponderEliminar
  3. Queridas Marta & Mafalda.

    Hay que lamentarse que personas de este calibre, son una verdadera raza en extinción.

    Nuestro mundo seguramente sería un lugar mejor se surgiesen más "polacas universales"

    Beso cariñoso a ambas.

    ResponderEliminar
  4. Felicitaciones Pepe, tus textos como siempre son llenos de cultura, informaciones y emociones.
    Abrazos!!!

    ResponderEliminar