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miércoles, 9 de marzo de 2016

Galileo Galilei

Galileo Galilei (Pisa, 1564-Arcetri, 1642) fue un astrónomo, filósofo, ingeniero, matemático y físico italiano, relacionado estrechamente con la revolución científica. Como hombre del Renacimiento, mostró interés por casi todas las Ciencias y Artes (Música, Literatura o Pintura). Sus logros incluyeron: la mejora del telescopio, una gran variedad de observaciones astronómicas, la enunciación de la primera Ley del movimiento y un apoyo determinante al heliocentrismo.


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Lo poco que se conoce de su madre, Giulia Ammannati di Pescia, no compone de ella una figura demasiado positiva. Su padre, Vincenzo Galilei, era florentino, músico de vocación, pero las dificultades económicas lo habían obligado a dedicarse al comercio, profesión que lo llevó a instalarse en Pisa. Galileo fue el primogénito de siete hermanos. En 1574, la familia se trasladó a Florencia y Galileo fue enviado un tiempo al monasterio de Santa Maria di Vallombrosa, como alumno o quizá como novicio, es algo que no está claro.

En 1581, ingresó en la Universidad de Pisa, donde se matriculó como estudiante de medicina por voluntad de su padre. Cuatro años más tarde, sin embargo, abandonó la Universidad sin haber obtenido ningún título, aunque con un buen conocimiento de Aristóteles. En 1585, Galileo pasó unos años dedicado al estudio de la Matemática. De esa época data su primer trabajo sobre el baricentro de los cuerpos y la invención de una balanza hidrostática para la determinación de pesos específicos.

Tras dar algunas clases particulares de matemáticas en Florencia y en Siena, consiguió por fin una plaza en el Estudio de Pisa, en 1589. En Pisa, Galileo compuso un texto sobre el movimiento, que mantuvo inédito, y en el cual criticaba las explicaciones aristotélicas de la caída de los cuerpos y del movimiento de los proyectiles. Aristóteles, casi dos mil años antes, había afirmado que los cuerpos más pesados caían más rápido. Galileo demostró la falsedad de este concepto con el simple procedimiento de dejar caer simultáneamente cuerpos de distinto peso desde lo alto de la famosa torre de Pisa y constatar que llegaban al suelo al mismo tiempo.

En tiempos de Galileo, las ideas y teorías de los grandes sabios de la Antigüedad y de los representantes de la Iglesia, así como cualquier concepto mencionado en las Sagradas Escrituras, eran venerados como verdades dogmáticas. Sin embargo, Galileo partía de la premisa de la observación de los hechos, sometiéndolos a condiciones controladas y mensurables por medio de experimentos.

La muerte de su padre, en 1591, significó la obligación de hacerse cargo de su familia. Comenzaron así una serie de dificultades económicas que se agravarían. La necesidad de dinero en esa época se vio aumentada por el nacimiento de sus tres hijos: Virginia, Livia y Vincenzo; fruto de su unión con Marina Gamba, pero con quien nunca llegó a casarse. A pesar de ser elegido para ocupar la Cátedra de Matemáticas de la Universidad de Padua en 1592, eso fue insuficiente para que mejorase su situación económica, por lo que tuvo de recurrir a las clases particulares, a solicitar anticipos e incluso a los préstamos.

En Padua tuvo ocasión de ocuparse de cuestiones técnicas, como la arquitectura militar, la castrametación, la topografía y otros temas afines de los que trató en sus clases particulares. De entonces datan también diversas invenciones, como la de una máquina para elevar agua, un termoscopio y un procedimiento mecánico de cálculo que expuso en su primera obra impresa: Operaciones del compás geométrico y militar (1606).

En 1602 Galileo retomó sus estudios sobre "el movimiento". De la física especulativa pasó a dedicarse a las mediciones precisas, descubriendo las Leyes de la caída de los cuerpos y de la trayectoria parabólica de los proyectiles, además de investigar la mecánica y la resistencia de los materiales. En julio de 1609, de visita en Venecia, Galileo tuvo noticia de un nuevo instrumento óptico. Se trataba del anteojo, cuya importancia práctica captó de inmediato, dedicando sus esfuerzos a mejorarlo hasta hacer de él un verdadero telescopio. 


Galileo muestra el telescopio al duque de Venecia en 1609
                                                                 
Sea como fuere, su mérito innegable residió en que fue el primero que acertó al extraer del instrumento en sí un uso científico decisivo. Entre diciembre de 1609 y enero de 1610, Galileo realizó con su telescopio las primeras observaciones de la Luna, interpretando lo que veía como prueba de la existencia en el satélite de montañas y cráteres que demostraban sus semejanzas con la Tierra. Por consiguiente, las tesis aristotélicas tradicionales acerca de la perfección del mundo celeste, que exigían la completa esfericidad de los astros, quedaban así puestas en entredicho. Consiguió demostrar también que la Vía Láctea estaba compuesta por estrellas y descubrió los cuatro satélites mayores de Júpiter. Este descubrimiento contradecía otro principio preestablecido, el de que la Tierra era el centro de todos los movimientos que se producían en el cielo. 

Su fama le ayudó a conseguir el puesto de matemático en la Corte de Florencia, donde se quedó libre de sus responsabilidades académicas. A finales de 1610, Galileo observó que Venus presentaba fases semejantes a las lunares, hecho que interpretó como una confirmación empírica al sistema heliocéntrico de Copérnico. Y así, ansioso por dar a conocer sus descubrimientos, redactó a toda prisa un breve texto que se publicó en 1610 y que no tardó en hacerle famoso en toda Europa: Sidereus Nuncius (El mensajero sideral). Con ello, Galileo se aseguró su nombramiento como matemático y filósofo de la Corte toscana y la posibilidad de regresar a Florencia. 

No obstante, aceptar estas prebendas no era una decisión que estuviera exenta de riesgos porque Galileo sabía que el poder de la Inquisición era muy importante en su patria. Por desgracia, por esas mismas fechas tales ideas interesaban a los inquisidores, que abogaban por la solución contraria y comenzaban a ver a Copérnico sospechoso de herejía.

En septiembre de 1610, Galileo se estableció en Florencia, donde, había de transcurrir la última etapa de su vida. Durante su estancia en Roma, Federico Cesi lo nombró miembro de la Accademia dei Lincei, que fue la primera sociedad científica de una importancia perdurable. Bajo sus auspicios se publicó en 1613 la Historia y demostraciones sobre las manchas solares y sus accidentes. El texto desencadenó una polémica acerca de la prioridad en el descubrimiento que se prolongó durante años. Por lo demás, fue allí donde, por primera y única vez, Galileo dio a la imprenta una prueba inequívoca de su adhesión a la astronomía copernicana (que ya había comunicado en una carta a Kepler en 1597).

En 1616, Galileo fue llamado a Roma para responder a las acusaciones esgrimidas contra él, presumiendo una resolución favorable de la Iglesia. No obstante, los inquisidores no darían su brazo a torcer ni seguirían de buen grado las brillantes argumentaciones del pisano. Muy por el contrario, este episodio pareció convencerles definitivamente de la urgencia de incluir la obra de Copérnico en el índice de obras proscritas: así que, el 23 de febrero de 1616, el Santo Oficio condenó el sistema copernicano como “falso y opuesto a las Sagradas Escrituras” y Galileo recibió una amonestación para no enseñar en público las teorías de Copérnico.

Galileo se refugió durante unos años en Florencia en el cálculo de unas tablas de los movimientos de los satélites de Júpiter, con el objeto de establecer un nuevo método para el cálculo de las longitudes en alta mar, método que trató en vano de vender al Gobierno español y holandés. En 1618 se vio envuelto en una nueva polémica con Orazio Grassi, a propósito de la naturaleza de los cometas y de la inalterabilidad del cielo.       


Galileo ante el Santo Oficio (Óleo de Robert-Fleury)

Tal controversia dio como resultado un texto, El ensayador (1623), rico en reflexiones acerca de la naturaleza de la ciencia y el método científico, que contiene su famosa idea de que: “el Libro de la Naturaleza está escrito en lenguaje matemático”. La obra, editada por la Accademia dei Lincei, venía dedicada al nuevo papa Urbano VIII, es decir, al cardenal Maffeo Barberini, cuya elección llenó de júbilo al mundo en general y, en particular, a Galileo, a quien el cardenal había ya mostrado su afecto.

La nueva situación animó a Galileo a redactar la gran obra de exposición de la cosmología copernicana que había ya anunciado muchos años antes: el Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo (1632). En ella, los puntos de vista aristotélicos se confrontaban con los de la nueva astronomía. La obra fracasó en su intento, ya que aportaba, como prueba del movimiento de la Tierra, una explicación falsa de las mareas. Era tan manifiesta que el Santo Oficio no dudó en abrirle un proceso a Galileo.

Interpretando la publicación del Diálogo como un acto de desacato a la prohibición de divulgar el heliocentrismo, sus enemigos lo reclamaron de nuevo en Roma, ahora en términos menos diplomáticos, para que respondiera sobre sus ideas ante el Santo Oficio, en un proceso que se inició el 12 de abril de 1633. El anciano Galileo, a sus casi setenta años, se vio sometido a un humillante y fatigoso interrogatorio que duró veinte días.

Primera edición del Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo (1632) 

Encontrado culpable pese a la renuncia de Galileo a defenderse y a su retractación formal, fue obligado a pronunciar de rodillas la abjuración de su doctrina y condenado a prisión perpetua. El orgullo y la terquedad del astrónomo lo llevaron a golpear enérgicamente con el pie en el suelo y a proferir delante de sus perseguidores: "¡Y sin embargo se mueve!" (Refiriéndose a la Tierra). 

La pena fue suavizada al permitírsele que la cumpliera en su domicilio. En su retiro, donde a la aflicción moral se sumaron las del artritismo y la ceguera, Galileo consiguió completar la última y más importante de sus obras: Discursos y demostraciones matemáticas en torno a dos nuevas ciencias, 1638. En ella, Galileo sentó las bases físicas y matemáticas para un análisis del movimiento que le permitió demostrar las leyes de caída de los graves en el vacío y elaborar una teoría completa del disparo de proyectiles. La obra estaba destinada a convertirse en la piedra angular de la ciencia de la mecánica construida por los científicos de la siguiente generación, como Isaac Newton.

En la madrugada del 8 al 9 de enero de 1642, Galileo falleció en Florencia, a los 77 años. Fue enterrado en una pequeña habitación junto a la capilla de los novicios, en el extremo de la Basílica de la Santa Croce, en Florencia. Sus restos tan solo fueron sepultados en el cuerpo principal de la basílica en 1737, en un monumento erigido en su honor. En 1992, tres siglos y medio después de su fallecimiento, una comisión papal reconoció el error cometido por la Iglesia católica. El 15 de febrero de 2009, 376 años después de su condena y la prohibición de sus libros, y aprovechando los eventos del Año de la Astronomía, el Vaticano celebró una misa en su honor.


La tumba de Galileo Galilei

En la opinión de muchos científicos, Galileo fue, más que cualquier otro, el máximo responsable del nacimiento de la ciencia moderna.  Ha sido considerado como: “el padre de la astronomía moderna”, “el padre de la física moderna” o “el más audaz héroe de la investigación”. Dicho de otro modo, la vida y obra de Galileo Galilei representan la ruptura definitiva entre ciencia y religión, el triunfo de la razón sobre el oscurantismo medieval y el poder incontenible de la verdad frente a cualquier forma de dogmatismo establecido.


Pepe Cocodrilo




Fuente principal de referencia:

2 comentarios:

  1. Gracias Pepe Cocodrilo por hacernos reflexionar sobre la valentia de Galilei.

    La razión siempre vencerá el obscurantismo.

    Abrazo

    José Antônio

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    1. José

      Ambos sabemos que, por muchas veces, el avance de la Ciência ha costado la sangre de los que se atrevieron a contradecir los dogmas establecidos.

      Por suerte, Galilei puso el universo en su debido lugar sin perder la vida por este logro.

      Gracias por su visita.

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